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Ninotchka Matute: Construyendo futuro.

por | Jul 3, 2017 | Per­so­na­jes del Barrio | 0 Comen­ta­rios

Ninotch­ka Matu­te Rodrí­guez gua­te­mal­te­ca, direc­to­ra de la Fun­da­ción Cre­cer, arqui­tec­ta, aman­te del dise­ño, libre­pen­sa­do­ra, comu­ni­ca­do­ra por natu­ra­le­za, com­pro­me­ti­da con las cau­sas jus­tas, rela­ta al Direc­to­rio de 4 Gra­dos Nor­te las lec­cio­nes apren­di­das en Gua­te­ma­la y en el Can­tón Expo­si­ción 4 Gra­dos Nor­te.

El Direc­to­rio de 4 Gra­dos Nor­te

Ninotch­ka Matu­te nació en Gua­te­ma­la, des­de muy niña se tras­la­dó jun­to a sus padres a Chi­le, don­de vivió 18 años, venía fre­cuen­te­men­te a Gua­te­ma­la, se man­tu­vo pen­dien­te de lo que pasa­ba en este país, y se dio cuen­ta que aquí esta­ba todo por hacer; pen­só en regre­sar, pero el ”motor­ci­to” que la hizo retor­nar defi­ni­ti­va­men­te fue cono­cer en unos de sus via­jes al gua­te­mal­te­co que sería su espo­so, “enton­ces así fue más fácil vol­ver y ya no lo tuve que pen­sar tan­to” afir­ma, dejan­do en Chi­le fami­lia, ami­gos e his­to­ria. Vivió todo el pro­ce­so de dic­ta­du­ra de Pino­chet y tam­bién el regre­so de ese país a la demo­cra­cia, con un mon­tón de expe­rien­cias más que le gus­ta­ría en algún momen­to rela­tar.

La arquitectura y su proyección social

Saqué dos carre­ras, con el mis­mo gra­do, por­que ten­go el títu­lo de licen­cia­tu­ra en arqui­tec­tu­ra y urba­nis­mo de la Uni­ver­si­dad de Chi­le y Arqui­tec­tu­ra de la Rafael Lan­dí­var de Gua­te­ma­la. No tuve hijos has­ta que ter­mi­né la carre­ra. Pero me demo­ré unos cuan­tos años más, fue boni­to, por­que de esa mane­ra me inte­gré social y pro­fe­sio­nal­men­te a lo que iba a ser mi ámbi­to de vida. Enton­ces creo que fue nece­sa­rio. La for­ma­ción de la arqui­tec­tu­ra es fas­ci­nan­te. Es una carre­ra super dura en cual­quier par­te. En Chi­le la facul­tad de arqui­tec­tu­ra y urba­nis­mo tie­ne una cla­ra pro­yec­ción social y así se con­vier­te en una cien­cia social y eso es lo que me fas­ci­na.

Los cambios que sufrió al regresar a Guatemala.

Mi vida cam­bió radi­cal­men­te por­que empe­cé a vivir de for­ma enclaus­tra­da, sepa­ra­da, en una ciu­dad en que las calles no son aptas para la gen­te. Sufrí un cam­bio drás­ti­co al dar­me cuen­ta de que hay una bur­bu­ja de pri­vi­le­gia­dos que tie­nen carro y ya no te pue­des “zafar”.  Suma­do a la inse­gu­ri­dad, la per­cep­ción que se tie­ne es que entre más ais­la­do, más segu­ro -lo que es total­men­te erra­do-. No se cono­ce ni al vecino. Enton­ces, más muros, más gari­tas, más gen­te arma­da. Otro tema que me sor­pren­dió fue dar­me cuen­ta que la per­te­nen­cia de la socie­dad gua­te­mal­te­ca es muy débil, muy frá­gil, no hay espa­cios públi­cos, no hay par­ques, las ace­ras don­de uno cami­na están rotas, no hay semá­fo­ros pea­to­na­les, no hay muchos pasos de cebra, y don­de hay, la gen­te no los res­pe­ta. Hay mucho por hacer. Y la pre­ven­ción es cons­truir futu­ro. No es reac­ción, sino pre­ve­nir que esos hechos no suce­dan. Este razo­na­mien­to te lle­va a tra­ba­jar con la comu­ni­dad, con la gen­te, con la juven­tud, y tie­ne muchí­si­mo que ver con el dise­ño de la ciu­dad y la cali­dad del espa­cio públi­co. Si tú vives en una ciu­dad que no te per­mi­te el encuen­tro, jamás vas a cono­cer a tu vecino. Y, de hecho, has­ta hace unos años atrás nues­tra zona 4 era así.

La similitud entre la problemática urbana que enfrenta Guatemala con la de Medellín y Bogotá

Hay mucha simi­li­tud. Pero una se da cuen­ta de que paí­ses como Colom­bia, que tie­nen inclu­so una pro­ble­má­ti­ca tal vez más gra­ve o más explo­si­va en todo sen­ti­do, que la que tene­mos en estos días de pos­gue­rra en Gua­te­ma­la, ellos han sabi­do encon­trar la mane­ra de cam­biar eso. Eso da mucha espe­ran­za. De mucho que se ha que­ri­do imple­men­tar en temas urba­nos en Gua­te­ma­la los ejem­plos han sido Mede­llín y Bogo­tá, por esa pro­ble­má­ti­ca gra­ví­si­ma que ellos tie­nen, y en la que la han podi­do inter­ve­nir. El lide­raz­go de estos pro­ce­sos en Colom­bia lo ha asu­mi­do el muni­ci­pio a tra­vés de los alcal­des. Y cuan­do es ins­ti­tu­cio­nal tie­nes mucha más capa­ci­dad de que tus ini­cia­ti­vas se con­cre­ten, lo que se tra­du­ce en una gran for­ta­le­za para Colom­bia, que de momen­to no la hemos teni­do acá, en don­de tie­nes una serie de ins­ti­tu­cio­nes dis­gre­ga­das que no han encon­tra­do el cata­li­za­dor ideal para poder hacer esta trans­for­ma­ción más rápi­da.

El rol de Fundación Crecer en 4 Grados Norte

Noso­tros dise­ña­mos hace ocho años atrás una con­sul­to­ría de un exper­to colom­biano, Hugo Ace­ro. Él tra­ba­jó con alcal­des en Mede­llín y en Bogo­tá para hacer toda esta trans­for­ma­ción. Y lo que me encan­ta es su pers­pec­ti­va social. Nor­mal­men­te cuan­do tú hablas de temas de segu­ri­dad son poli­cías o ex mili­ta­res quie­nes empie­zan a tra­ba­jar y tie­nen una pers­pec­ti­va como de repre­sión o de reac­ción ante los temas de segu­ri­dad, mien­tras que Hugo Ace­ro -quien es soció­lo­go y tie­ne una pers­pec­ti­va más social como Anta­nas Mok­nus- y su equi­po, lo que ha hecho es tra­ba­jar fuer­te en la pre­ven­ción.

El rol de la Fun­da­ción Cre­cer es fun­cio­nar como una ins­ti­tu­ción bisa­gra entre las ini­cia­ti­vas públi­cas y las pri­va­das (“un ter­cer actor”), lo que es impres­cin­di­ble, por­que cuan­do se habla de ciu­dad tie­nes que gene­rar esa siner­gia, tan­to en ámbi­tos públi­cos como pri­va­dos,  aun­que prin­ci­pal­men­te en la muni­ci­pa­li­dad y el gobierno.

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Fun­da­ción Cre­cer en Radio Infi­ni­ta pro­gra­ma Pacha­ma­ma-Ciu­dad. Fuen­te: N. Matu­te.

La participación de los vecinos en 4 Grados Norte.

Tra­ba­jar con la comu­ni­dad tie­ne muchí­si­mo que ver con el dise­ño de la ciu­dad y la cali­dad del espa­cio públi­co. Si una vive en una ciu­dad que no te per­mi­te el encuen­tro, jamás vas a cono­cer a tu vecino. Y, de hecho, has­ta hace unos años atrás nues­tra zona 4 era así: no había nada, no había gen­te que vivie­ra y que fue­ra par­te de la comu­ni­dad, y lue­go los pocos espa­cios que esta zona tie­ne el pri­vi­le­gio de tener, por­que tie­ne el tra­zo en dia­go­nal y tie­ne sus man­za­nas con estas ocha­vas que se reti­ran a las esqui­nas que per­mi­te tener unos espa­cios extras de espa­cio públi­co, que es par­te de la calle, están total­men­te toma­dos por los carros, como toda nues­tra ciu­dad.

Poco a poco se ha ido logran­do orde­nar un poco el asun­to de los carros y tra­tar de libe­rar esos espa­cios para la gen­te.  Hemos hecho fes­ti­va­les de mura­les para que tam­bién las facha­das ya no se vean aban­do­na­das, por­que el aban­dono trae  inse­gu­ri­dad.

En cada esqui­ni­ta se ha pues­to una escul­tu­ra o una inter­ven­ción de algu­na uni­ver­si­dad, de estu­dian­tes de dise­ño o de arqui­tec­tu­ra han veni­do a hacer lo que ves aho­ra; algu­nas más con­so­li­da­das que otras, como la Pla­za de OEG, que tie­ne una escul­tu­ra de un escul­tor con­no­ta­do, (Pepo Tole­do). Pero todo se vale. La idea es que estos espa­cios se recu­pe­ren para la gen­te, y se ten­ga así esa posi­bi­li­dad del encuen­tro.

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Foto de la Comu­ni­dad 4° Nor­te para el aniver­sa­rio No. 13, año 2015. Fuen­te: N. Matu­te.

Los retos en el Cantón Exposición.

La Fun­da­ción Cre­cer, que yo diri­jo, tie­ne un ori­gen muy lin­do por­que real­men­te fue la reor­ga­ni­za­ción de un gru­po de soña­do­res que deci­dió inver­tir su tiem­po, su pla­ta y gene­rar alian­zas para poder hacer esas dos cua­dri­tas de 4 Gra­dos que tie­nen ya quin­ce años es su pri­me­ra expe­rien­cia. El obje­ti­vo de esa inter­ven­ción era gene­rar un espa­cio urbano diver­so y acce­si­ble, pea­to­nal (solo eso dos cua­dri­tas) en la ciu­dad, con una agen­da cul­tu­ral, gas­tro­nó­mi­ca, fami­liar, ese era el públi­co obje­ti­vo, cua­tro años como máxi­mo fun­cio­nó con éxi­to. Se con­vir­tió en el des­tino efec­ti­va­men­te de adul­tos mayo­res, de gen­te con perri­tos, de la gen­te que visi­ta­ba Gua­te­ma­la, turis­tas, por fin tenía un pun­to don­de podías dis­fru­tar bue­na comi­da, un buen vino, qué sé yo.

Pero como todo tema urbano, tenía una com­ple­ji­dad mucho mayor, que fue la que final­men­te per­mi­tió abor­dar esa expe­rien­cia: que no había gen­te que se apro­pia­ra sal­vo a los veci­nos que resi­dían por acá, que eran pocos, se sin­tie­ron como muy agre­di­dos con toda esta inva­sión de gen­te que al final no se pudo, no fue posi­ble con­tro­lar.

Enton­ces con esa gran lec­ción lo que se hizo fue que todos esos pro­yec­tos que se iban a pro­mo­ver a par­tir de ahí tuvie­ran que tener el com­po­nen­te de vivien­da, ideal­men­te de uso mix­to, por­que cuan­do tú tie­nes ofi­ci­nas, loca­les comer­cia­les y vivien­das, todo ese uso se con­vier­te en mucho más exten­so a lo lar­go de todo el día. En teo­ría las 24 horas del día este lugar podía tener vida si com­bi­nas eso. Enton­ces eso fue lo que se fue pro­mo­vien­do, eso fue lo que hizo que en la Ciu­dad de Gua­te­ma­la lográ­ra­mos en con­jun­to con la muni­ci­pa­li­dad apro­bar el úni­co — PLOT-, que es el Plan Local de Orde­na­mien­to Terri­to­rial, que incen­ti­va estos pro­yec­tos de uso mix­to.

La transición hacia la vivienda y la construcción de apartamentos.

El gran apren­di­za­je fue eso. Se dise­ñó un lugar de des­tino, don­de la gen­te venía, lo usa­ba y se iba. Y lo que pasa­ba des­pués de eso, pues a nadie le impor­ta­ba.

Pero tam­po­co era el lugar ideal para vivir en ese momen­to, ya había mucho des­or­den alre­de­dor, la zona se sen­tía bas­tan­te inse­gu­ra. Enton­ces, a par­tir de esa expe­rien­cia no qui­sie­ron aban­do­nar el sue­ño de trans­for­mar la ciu­dad y de gene­rar espa­cio públi­co segu­ro, digno, diver­so. Por lo tan­to, hay que re-den­si­fi­car un poqui­to y cons­truir edi­fi­cios de una esca­la que sigan sien­do ami­ga­bles con el espa­cio públi­co, No que­re­mos super-torres como en la zona 10 o 14, sino edi­fi­cios de sie­te, 10 pisos máxi­mo, que con­cen­tren la mayor can­ti­dad de gen­te que pue­da vivir acá, que se apro­ve­che más toda la infra­es­truc­tu­ra.

Se prio­ri­zó tam­bién en estos años el eje del Trans­me­tro, el corre­dor cen­tral, lo cual tam­bién hace que está zona ten­ga un poten­cial enor­me, pues ya tie­nes una cone­xión con un trans­por­te efi­cien­te, segu­ro, para poder dejar el carro y usar la calle. Sobre esa base es que se ha ido desa­rro­llan­do. Aho­ra este año cum­pli­mos 10 años, por eso te habla­ba al prin­ci­pio que la per­se­ve­ran­cia es pri­mor­dial.

La pri­me­ra eta­pa se decan­tó y como que se fue a “hiber­nar”. Era la mis­ma gen­te, era el mis­mo barrio, la pers­pec­ti­va urba­na en gene­ral de la ciu­dad. El Cen­tro Cul­tu­ral de Espa­ña sobre­vi­vió varios años y apos­tó por ir a revi­ta­li­zar el cen­tro his­tó­ri­co en el edi­fi­cio mara­vi­llo­so del anti­guo Cine Lux. Enton­ces se fue­ron, y efec­ti­va­men­te cuan­do se fue el Cen­tro Cul­tu­ral de Espa­ña, esto que­dó muy aban­do­na­do. De ver­dad, tú reco­rrías la calle pea­to­nal y te daba un dolor inmen­so, por­que todas eran bode­gas aban­do­na­das, sin gen­te.

El mejor motor para unir a la gente, para despertar interés, es el arte.

En el año 2011 empe­za­mos una tarea titá­ni­ca, des­de la Fun­da­ción y con algu­nos alia­dos, con­sis­ten­te en ir a tocar las puer­tas de los pro­pie­ta­rios de las bode­gas que esta­ban aban­do­na­das acá. Pero aban­do­na­das, así sin nada, ni siquie­ra ni talle­res. Había un área de talle­res, pero nada. Se les pro­pu­so que nos per­mi­tie­ran abrir­las, pin­tar los muros de blan­co y hacer el fes­ti­val que se lla­mó Todo es Arte. Eso fue en el 2011, y todas las artes fue­ron con­vo­ca­das acá.

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Fes­ti­val de Mura­les Boni­to Mi Barrio. Fuen­te: Face­book Uli­lo.

Todo es Arte, es un nom­bre bien raro, por­que ade­más la A de arte era el 4 (Todos4rte), todo era sim­bó­li­co. Lo que se bus­ca­ba era pro­mo­ver que aquí vinie­ra dan­za, músi­ca, la orques­ta sin­fó­ni­ca, pin­tu­ra, foto­gra­fía, y por ejem­plo La Erre fue la sede de la foto­gra­fía, y se impri­mie­ron unas fotos artís­ti­cas enor­mes, en Casa del Águi­la esta­ba la orques­ta sin­fó­ni­ca muni­ci­pal de chi­cos con Bruno Cam­po. No se pudo hacer en el jar­dín de la Casa del Águi­la por­que llo­vió, fue en julio, llo­vió torren­cial­men­te. Enton­ces se metió a la bode­ga de lo que es aho­ra el cen­tro cul­tu­ral La Erre y que exis­te a par­tir de ese momen­to.

Revitalizando el barrio

El pri­mer edi­fi­cio fue el 414. Los pro­pie­ta­rios his­tó­ri­cos fue­ron los que pri­me­ro tuvie­ron la idea de revi­ta­li­zar el barrio. Se tra­jo a “todo el mun­do”, des­de desa­rro­lla­do­res peque­ños y des­co­no­ci­dos has­ta los gran­des como Spec­trum y Mul­ti­pro­yec­tos, para tra­tar que aquí se hicie­ra algo y se invir­tie­ra. No fue­ron capa­ces de tener la visión del poten­cial de lo que aquí había.

El 414 se entre­gó en julio del 2011, y fue espec­ta­cu­lar, por­que enton­ces el par­queo enci­ma de lo que esta­ba atrás del Cen­tro Cul­tu­ral de Espa­ña ahí se abrió, no para carros, sino para la gen­te, y en uno de los bal­co­nes del edi­fi­ci­to que prác­ti­ca­men­te que­da­ba a nivel, pero esta­ba sepa­ra­do por la nove­na ave­ni­da, se pusie­ron unos gru­pos musi­ca­les de rock inde­pen­dien­te.

A los pocos meses se demo­lie­ron otras bode­gas, en lo que aho­ra es el 436. Mien­tras tan­to ya venía cre­cien­do el TEC, enton­ces se fue gene­ran­do toda esa siner­gia, que más o menos al mis­mo tiem­po fue­ron ponien­do o botan­do la pri­me­ra pie­ci­ta de ese domi­nó, de lo que aho­ra es la zona que pare­ce ser la más intere­san­te de la ciu­dad por su pro­pues­ta dife­ren­te a nivel inmo­bi­lia­rio y social.

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Edi­fi­cio 414. Fuen­te: https://www.oliveroblandstudio.com/

Gentrificación.

Enton­ces todo flu­ye de una mane­ra bas­tan­te posi­ti­va, pero hay fenó­me­nos que no depen­den de noso­tros y que se van dan­do prin­ci­pal­men­te por cómo se mane­ja el mer­ca­do, que en teo­ría debie­ra ser el gran regu­la­dor, pero que nor­mal­men­te en esta bús­que­da de gene­rar real­men­te inver­sio­nes o qué sé yo, va a gene­rar ese pro­ble­ma, que al día de hoy no he vis­to que nin­gu­na ciu­dad sea capaz de con­tro­lar­lo. Enton­ces van subien­do los cos­tos de la tie­rra y los alqui­le­res, y es difí­cil de con­tro­lar que quien ven­ga acá sea el que pue­de pagar, y que ya no ten­ga este per­fil tan boni­to al que le esta­mos apun­tan­do.

Ima­gino que de hecho ya empe­zó a pasar en la zona, pero en la medi­da que logre­mos estar como enla­za­dos y comu­ni­ca­dos, y que los desa­rro­lla­do­res man­ten­gan la visión, pues -como te digo- la gran mayo­ría de inver­sio­nes que se están dan­do acá son de gen­te que tie­ne simi­lar visión, que la com­par­te.

La Plaza 11 de marzo y el parqueo subterráneo.

Antes que nada, tam­bién te que­ría hablar del pro­yec­to urbano, que no es tan gran­de pero es fuer­te­men­te sim­bó­li­co por­que es el que más se nota que se pro­mo­vió, por­que en la Fun­da­ción Cre­cer no somos desa­rro­lla­do­res, no somos agen­tes inmo­bi­lia­rios, no somos dise­ña­do­res, sino pro­mo­ve­mos que las cosas se hagan.

Y ese pro­yec­to fue así, sen­tar a la mesa de tra­ba­jo dife­ren­tes acto­res para gene­rar un pro­yec­to que se visua­li­za des­de la Fun­da­ción y que tra­ta de con­ta­giar o de com­par­tir la visión, lo que es bien difí­cil, como te digo, por­que sobre todo cuan­do ves un área que pare­ce aban­do­na­da, la gen­te la cree. Pero ese pro­yec­to que era recu­pe­rar la pla­za, que algu­na vez había sido la Pla­zue­la Once de Mar­zo, y cons­truir tres sóta­nos de par­queos públi­cos. Has­ta el día de hoy la gen­te cree que ese par­queo es pri­va­do. Y por lo labe­rín­ti­co de la zona 4, es difí­cil encon­trar el acce­so. Pero es un par­queo públi­co que cuan­do se hizo el pro­yec­to no tenía mucho sen­ti­do, por­que aquí no había nada.

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Pla­za Once de Mar­zo. Foto: Andrés Astu­rias.

Construir sin destruir 

Cons­truir sin des­truir creo que es vital, por­que el sen­ti­do de barrio se da a tra­vés de pará­me­tros arqui­tec­tó­ni­cos que son fáci­les de man­te­ner, esto no pasa en la zona 1. O sea, cuan­do tú ves una cons­truc­ción recien­te que cons­tru­ye y des­tru­ye la ciu­dad, y que ten­go el ejem­plo aquí cla­ri­to, que es la torre del Ban­co Indus­trial, que, si tú cami­nas sobre la, la sex­ta ave­ni­da, tie­ne 100 metros de un pare­dón inmen­so. Por­que al final es todo el edi­fi­cio, que es un pare­dón cerra­do, pero a la altu­ra pea­to­nal es un pare­dón de unos seis, 10 metros ahí, hos­til.

Haz la prue­ba, cami­na por ahí y vas a ver cómo te sien­tes de vul­ne­ra­ble, es terri­ble. Para col­mo el edi­fi­cio se plan­ta en la esqui­na con la calle esta del Hotel Con­quis­ta­dor, y tie­ne 60 cen­tí­me­tros, o menos, entre la esqui­na del edi­fi­cio, y ade­más hay unos tres pos­tes, o sea que el pea­tón que vie­ne ahí, o cami­na así o se tie­ne que bajar, arries­gar su vida, por­que hay un trá­fi­co más o menos flui­do, para poder cami­nar, eso es cons­truir des­tru­yen­do.

Enton­ces no es tan difí­cil cuan­do tú tie­nes una con­cep­ción de un dise­ño que res­pe­ta el entorno, que da la cara a la calle, que abre sus facha­das, eso es par­te de lo que está en la comu­ni­dad y lo que quie­res con­ser­var, y que un buen dise­ño debe­ría tener­lo siem­pre. No se da tan común­men­te, lamen­ta­ble­men­te, lo ves en la zona 14, lo ves aquí con este otro ejem­plo. Gran­des muros cie­gos que se nie­gan a la ciu­dad, eso es cons­truir des­tru­yen­do.

Experiencias más gratas en 4 Grados Norte.

Es muy fácil hablar del tema por­que yo ten­go la for­tu­na que mis días son suma­men­te varia­dos, la ver­dad no ten­go una ruti­na, ten­go mucho que ver con el con­tac­to con la gen­te, con la cons­truc­ción de comu­ni­dad, y eso a mí me encan­ta, Yo ten­go la veta social. Me gus­ta. A la vez tam­bién ten­go el con­tac­to con la arqui­tec­tu­ra, que es mi pro­fe­sión, el dise­ño, ese amor al dise­ño. El urba­nis­mo que englo­ba todo. Comu­ni­car, que tam­bién me encan­ta, poder trans­mi­tir.

Pero aquí yo estoy a dis­po­si­ción de estos chi­cos, que me han per­mi­ti­do de algu­na mane­ra y en deter­mi­na­dos momen­tos hacer como una espe­cie de men­to­ría o poder enfo­car­los, eso es fan­tás­ti­co. Lue­go tam­bién la diver­si­dad. Por­que yo hablo con gen­te finan­cie­ra, desa­rro­lla­do­res, empre­sa­rios, y me mane­jo mucho con artis­tas, nues­tros artis­tas que pin­tan mura­les. Enton­ces, bueno, gra­tí­si­mo, la ver­dad que no me que­jo, eso ha sido fan­tás­ti­co duran­te estos 10 años que lle­vo jun­to con la fun­da­ción.

Lo más difícil: ser políticamente correcta.

Y lo más difí­cil, bueno, para mí es difí­cil ser polí­ti­ca­men­te correc­ta, y eso hay que apren­der, por­que tú tie­nes que nego­ciar y no pue­des, como te comen­ta­ba, es súper des­gas­tan­te cuan­do los pro­yec­tos o los pro­ce­sos se alar­gan mucho, tú qui­sie­ras que las cosas fue­ran mucho más rápi­das. Pero he ido enten­dien­do que estás tra­ba­jan­do con seres huma­nos, y que no hay otro rit­mo. Lo impor­tan­te es valo­rar cada vez que tú vas avan­zan­do paso a paso una esca­la, un poqui­to más. Y eso es súper valio­so, por­que al final da resul­ta­dos, no tan rápi­do, pero tal vez sí mucho más pro­fun­dos y dura­bles.

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