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Las historias y rostros detrás de 4 Grados Norte

por | Dic 11, 2017 | His­to­ria 4 Gra­dos Nor­te, Per­so­na­jes del Barrio | 0 Comen­ta­rios

E

n Fun­da­ción Cre­cer hemos lle­va­do a cabo una serie de pro­ce­sos que nos lle­va­ron a des­em­pol­var bode­gas que por años habían esta­do aban­do­na­das para lle­nar­las de gen­te, de arte, de reen­cuen­tro. A par­tir de ahí, con el equi­po muy cer­cano se fue­ron abrien­do por­ta­les para per­mi­tir que la vida entra­ra y que se con­cre­ta­ra lo que hace pocos años hemos podi­do ir vien­do se está cons­tru­yen­do en las calles, en los espa­cios de 4 Gra­dos Nor­te.

El lla­ma­do fue así, entre ami­gos, en fami­lia de una mane­ra infor­mal, en un for­ma­to en el que todos nos sin­tié­ra­mos cómo­dos.

Los siguien­tes tes­ti­mo­nios son extrac­tos de las con­ver­sa­cio­nes sos­te­ni­das en el mar­co del Pri­mer Atar­de­cer de Cre­cer, el con­ver­sa­to­rio men­sual que pro­du­ce la Fun­da­ción Cre­cer.

Ninotch­ka Matu­te
Direc­to­ra
Fun­da­ción Cre­cer

Javi del Cid

Javi del Cid

Dise­ña­dor y cineas­ta

Dise­ña­dor y cineas­ta, y en sus pala­bras, “sobre todo ser humano y artis­ta.  He res­pi­ran­do y tra­tan­do de vivir alre­de­dor del arte y he par­ti­ci­pa­do en todos los fes­ti­va­les del mural que hay en 4 Gra­dos Nor­te.”

Mi vida, se ha desa­rro­lla­do aquí los últi­mos 15 años, des­de Suae has­ta el Ima­gi­na­to­rio y Casa Vida, Vida. Soy cre­yen­te de la mís­ti­ca que debe dar cual­quier pro­yec­to que se empren­de, y cre­yen­te del color”.

Pregunta: Las expresiones artísticas son clave para darle vida y energía a un barrio, además que le aportan mucha personalidad. Javi, siendo motor de mucho de esto desde hace años, ¿cómo crees que el arte aporta a la comunidad y cuál ha sido tu mejor anécdota en zona 4 relacionada con el arte?

Javi: Hola, mejor anéc­do­ta, ¡a saber! Pero creo que lo prin­ci­pal de todo es que, si no hay color, no hay árbo­les, no hay ban­cas en un espa­cio públi­co, la cosa no va a fun­cio­nar.

Pero, sobre todo, para mí lo más impor­tan­te es hacer soñar a una per­so­na, si logra­mos que una per­so­na sue­ñe, es como la mejor atmós­fe­ra, el mejor incu­ba­dor que le pode­mos dar y por nues­tro his­to­rial, tan pecu­liar, de la gue­rra inter­na, creo que tomar el espa­cio públi­co con fes­ti­va­les, con con­cier­tos, con des­fi­les, con siem­bra de árbo­les, es lo úni­co que nos pue­de lle­var a hacer una nue­va socie­dad.

Enton­ces, creo que mi anéc­do­ta, que se me vino aho­ri­ta, se remon­ta a hace unos bue­nos años atrás, con el pri­mer fes­ti­val de Reg­gae de Cua­tro Gra­dos Nor­te, don­de venía una tata de Livings­ton y un tata del Lago y mirá­ba­mos a una per­so­na negra y a otra indí­ge­na, salu­dan­do a los cua­tro pun­tos y decía­mos, “Al final somos uno”, al final tene­mos que enten­der que somos una socie­dad que atra­vie­sa un esta­do eco­nó­mi­co, el color, ten­den­cias etcé­te­ra.

Tene­mos que enten­der que la mejor amal­ga­ma es el arte, que si no esta­mos uni­dos, no vamos a salir ade­lan­te. Hace dos meses hici­mos el sex­to fes­ti­val de mural que fue el pri­mer fes­ti­val inter­na­cio­nal, vamos cada año con­tan­do nues­tra siguien­te cua­dra, es lo que va hacien­do la mís­ti­ca, la magia, hacia don­de se va movien­do la fron­te­ra.

Enton­ces creo que lo prin­ci­pal es que nos ha hecho muy feli­ces.

 

David Rosales

David Rosales

Arqui­tec­to

Arqui­tec­to urba­nis­ta. Ha esta­do invo­lu­cra­do en el desa­rro­llo de la zona des­de la pers­pec­ti­va de la pla­ni­fi­ca­ción. Per­te­ne­ció a la Direc­ción de Pla­ni­fi­ca­ción Urba­na de la Muni­ci­pa­li­dad y a la Alcal­día Auxi­liar de Zona 4.

Estu­ve detrás de muchas deci­sio­nes que se toma­ron en con­jun­to de mane­ra par­ti­ci­pa­ti­va. Es muy agra­da­ble ver como esto ha cre­ci­do sin un sello de nadie sino real­men­te como una comu­ni­dad en la que todo el mun­do par­ti­ci­pa, y en la que todo el mun­do apor­ta y pro­po­ne.”

Pregunta: Quisiera que nos contaras sobre los inicios del PLOT de esta zona, ¿Cómo se inició? ¿Qué retos tuvieron las personas que se dedicaron a hacer posible que la municipalidad viera las ventajas, a las personas que están aquí, tratando de construir, tratando de hacer está comunidad?

David Rosa­les: La his­to­ria creo es lar­ga, aun­que los resul­ta­dos estén muy laten­tes, todo el mun­do que pasa y vie­ne hoy a Zona 4, cree que es un tra­ba­jo bien recien­te, pero no, es un tra­ba­jo bien lar­go que hici­mos, y par­ti­ci­pó muchí­si­ma gen­te, yo solo tuve que ver con coor­di­nar des­de la direc­ción de Pla­ni­fi­ca­ción Urba­na.

Pero, diría yo que se remon­ta al hecho de haber hecho esta Pla­za 11 de mar­zo esa idea ya exis­tía ahí, era una idea que Álva­ro Veliz traía des­de el Corre­dor Cen­tral Auro­ra-Cañas y sus gran­des pro­yec­tos urba­nos a lo lar­go de todo este. Esa es la con­cep­ción, la pri­me­ra semi­lla del PLOT, lue­go de la apro­ba­ción del POT, bus­can­do el orde­na­mien­to terri­to­rial de la ciu­dad, se da la pau­ta para que este terri­to­rio se pue­da pla­ni­fi­car, pues el plan de orde­na­mien­to crea una lla­ve que se lla­man PLOTs que son pla­nes loca­les de orde­na­mien­to terri­to­rial y en ese momen­to empie­zan a ges­tar­se muchí­si­mas ideas, con­sul­to­rías del Ban­co Inter­ame­ri­cano de Desa­rro­llo con muchos exper­tos aquí de Argen­ti­na, Ecua­dor, de medio mun­do, muchí­si­ma gen­te vol­có muchas ideas y muchas inten­cio­nes en este barrio.

Hubo con­sul­to­ría de sos­te­ni­bi­li­dad, etcé­te­ra, diga­mos que esa fue como la par­te de ges­tión de ideas y con­cep­tos de lo que se que­ría crear y final­men­te sali­mos, alguien se tenía que encar­gar de que hubie­ra una nor­ma que dije­ra una for­ma de cómo hacer todo eso. El equi­po que en ese momen­to está­ba­mos lide­ran­do,  tuvo la opor­tu­ni­dad de cono­cer el tema, siem­pre en comu­ni­ca­ción con desa­rro­lla­do­res, con arqui­tec­tos, con la Fun­da­ción Cre­cer, inclu­so con gen­te del barrio ami­gos, los shu­que­ros.

Nos acer­ca­mos, yo le diría a medio mun­do, hici­mos talle­res con mucha gen­te, hici­mos inclu­so talle­res con niños en algún momen­to y fue como para empe­zar a enten­der si todas estas ideas que traían los con­sul­to­res y que soñá­ba­mos todo el equi­po téc­ni­co, y que Urba­nís­ti­ca, en ese tiem­po tenía tam­bién ges­ta­das, eran posi­bles o no y bási­ca­men­te el talen­to aquí estu­vo cuan­do hubo que con­tras­tar esto con la reali­dad y fue sen­tar­se con el que iba a poner la pla­ta, el que tie­ne la tie­rra y el que va a cons­truir, y el que va a desa­rro­llar y decir bueno, esto es lo que pode­mos hacer, están dis­pues­tos a hacer­lo o no,  ahí es don­de empie­za lo boni­to, nego­ciar vamos para acá, vamos para allá, fue yo creo que una nego­cia­ción de dos años y medios, no crean que fue rápi­da.

Marta Méndez

Marta Méndez

Geó­gra­fa

Geó­gra­fa y apa­sio­na­da por el urba­nis­mo. Jun­to a su espo­so fun­dó L’Aperó en 4 Gra­dos Nor­te.

Esta zona siem­pre me ha cau­sa­do muchos con­flic­tos inter­nos, muchas emo­cio­nes, así que creo que este espa­cio pue­de ser un espa­cio jus­ta­men­te para hablar de eso. Por­que creo que todos somos par­te de algu­na mane­ra de esos logros, inclu­so de esos desafíos.”

Pregunta: En tierra fértil para emprendimientos culinarios. Cada día nos encontramos con nuevas propuestas, pero unos pocos fueron los que arrancaron la nueva etapa económica del barrio. Todos queremos saber la historia de L’Aperó. Entonces, cuál ha sido el éxito dentro del barrio ¿Se ven como parte integral de la comunidad?

Mar­ta Mén­dez: Con­ta­ré rápi­da­men­te cuál fue la his­to­ria de L’Aperó. Nils, que algu­nos acá segu­ra­men­te cono­cen más que a mí, es mi espo­so y con quien, toda la vida nos ha encan­ta­do com­par­tir momen­tos culi­na­rios, coci­nar, etc. Y siem­pre soñá­ba­mos con esto, con que “cuan­do sea­mos gran­des y vie­ji­tos vamos a poner, tal vez, un nego­cio.”

Y siem­pre creá­ba­mos rece­tas, y hacía­mos menús fic­ti­cios, etcé­te­ra. Pero no era algo que veía­mos fac­ti­ble en el cor­to pla­zo por­que había que inver­tir. Tuvi­mos la opor­tu­ni­dad de tener un ami­go, que se une a la ecua­ción. Vicent, yo soy la local. Pues nos dice Vicent que sabe que se mete con per­so­nas que saben de comi­da, que le encan­ta eso.

Y enton­ces, más o menos nos empu­ja y nos dice, “¿Por qué no pone­mos algo?” Y le deci­mos, “bueno, por qué no”. Y Nils empe­zó una eta­pa de inves­ti­ga­ción pro­fun­da para la masa, que creo ha sido el éxi­to de L’Apero.

Y cuan­do lle­ga la rece­ta idó­nea dice, “bueno, pues ya es tiem­po” Y empe­za­mos a bus­car el local. Y así es como nos pone­mos a bus­car por todos lados. Vicen­te esta­ba empe­ña­dí­si­mo, por­que él ya vivía en el Edi­fi­cio 4–14, en que lo hicié­ra­mos acá, en una casa de esqui­na.

Nos fui­mos a ese local. Y con un ami­go arqui­tec­to hici­mos los pla­nos. Y bueno, era una inver­sión muy gran­de y noso­tros no tenía­mos mucha pla­ta. Así que segui­mos bus­can­do. Ante­rior­men­te había­mos encon­tra­do algo en la zona 2. Lue­go, apa­re­ce mági­ca­men­te este local. Nils y yo ya nos había­mos pasa­do al Edi­fi­cio 4–14.

Y fue, “qué mara­vi­lla sería vivir a una cua­dra del nego­cio. Aquí ya están los hor­nos de leña démos­le acá”, y la ver­dad es que fue una apues­ta un poco al vacío, sabien­do que este barrio había sido muy exi­to­so en su épo­ca.

La ver­dad es que nun­ca pusi­mos publi­ci­dad. El barrio tenía un par de cosi­tas, pues ya tenían un res­tau­ran­te. Y como que empe­za­mos a ver que había un poco de diná­mi­ca. Creo que nos fun­cio­nó muchí­si­mo con las ofi­ci­nas. Las ofi­ci­nas a medio día son las que fue­ron dan­do la publi­ci­dad gra­tui­ta para noso­tros. Y poco a poco. La ver­dad es que noso­tros no nos espe­rá­ba­mos este con­glo­me­ra­do.

 

Saúl Méndez

Saúl Méndez

Empre­sa­rio

Visio­na­rio y apa­sio­na­do por el urba­nis­mo, ini­ció jun­to a otros empre­sa­rios el pro­yec­to 4 Gra­dos Nor­te hace más de 15 años.

Ver lo que hoy está pasan­do real­men­te es súper emo­cio­nan­te, ha sido una mon­ta­ña rusa, como pue­den ima­gi­nar­se. […] A tra­vés del urba­nis­mo pue­den cons­truir­se comu­ni­da­des, tejer socie­da­des, y este barrio y su comu­ni­dad pre­ci­sa­men­te son ins­tru­men­tos para poder tra­ba­jar jun­tos”.

Pregunta: Cuatro grados tuvo un boom inicial, y luego se tomó la decisión de cerrar muchas de las iniciativas que lo habían arrancado, porque se desvirtuó la idea de un barrio cultural, por un lugar de parranda. Con visión clara del futuro, se buscó construir los cimientos de un barrio próspero desde la comunidad y su raíz. Nos podrías contar como nació Fundación Crecer. ¿Cuál fue la experiencia que tuvieron con la construcción de la Plaza de la República?

Saúl Mén­dez: Des­pués de que se abrió 4 gra­dos nor­te el 14 de febre­ro del 2002, obvia­men­te fue un boom. En ese enton­ces, creo que noso­tros tenía­mos un café en el obe­lis­co y veía­mos la nece­si­dad de abrir res­tau­ran­tes, pero la gen­te no nos creía mucho. Los res­tau­ran­te­ros tra­di­cio­na­les no creían mucho en la idea, pero así nació L’Ostería, en lo que fue el Dis­tri­to Cul­tu­ral 4 Gra­dos Nor­te, en dos calles que se hicie­ron pea­to­na­les sobre la Vía 5.

Al pasar los años, que fue­ron tal vez, unos cua­tro o cin­co y el barrio nece­si­ta­ba cre­cer y evo­lu­cio­nar, den­tro de noso­tros mis­mos pen­sá­ba­mos que lo que había que hacer era repe­tir lo que hici­mos, en la ruta 2.

Y era vol­ver calles pea­to­na­les, las que iban de aquí has­ta la Ruta 6, que es la de Yurri­ta. Enton­ces, cuan­do noso­tros le pre­sen­ta­mos el pro­yec­to ini­cial­men­te al alcal­de de esa épo­ca que era Fritz Gar­cía-Gallont, le habla­mos de dos cua­dras. Esto era un pro­ce­so nue­vo, pero en ese cami­nar está­ba­mos, de hecho, ya había­mos comen­za­do a tra­ba­jar algu­nas pre­sen­ta­cio­nes para hacer cre­cer esas cua­dras.

Cuan­do Álva­ro Véliz y Rober­to Saundy se apa­re­cen en la ofi­ci­na y nos cuen­tan su pro­yec­to, enten­de­mos que el pro­yec­to que noso­tros, tal vez, inge­nua­men­te, había­mos soña­do en un ini­cio, que eran calles pea­to­na­les, era un pro­yec­to que tenía un kilo­me­tra­je mucho más gran­de, y con una visión mucho más gran­de, pero para eso se nece­si­ta­ba tener mucho cono­ci­mien­to.

Y enton­ces, Álva­ro en esa épo­ca, comen­za­ba a tra­ba­jar en pro­yec­tos como el Corre­dor Cen­tral Auro­ra-Cañas que enton­ces se lla­ma­ba Corre­dor Cen­tral, que es toda la sép­ti­ma ave­ni­da y sex­ta ave­ni­da, des­de el aero­puer­to has­ta el Hipó­dro­mo del Nor­te. Y enton­ces, decían ellos que qué mejor que el sec­tor de Cua­tro Gra­dos para que hubie­ra un deto­na­dor en la sép­ti­ma ave­ni­da.

Y que eso fue­ra el estar­ta­zo para gene­rar este pro­yec­to de este bou­le­vard urbano. Y es así, como enton­ces se pre­sen­ta el pro­yec­to de la Pla­za 11 de mar­zo, que es Pla­za de la Repú­bli­ca. El reto fue, no solo hacer la pla­za si no hacer un par­queo, como un pro­yec­to que fue­ra demos­tra­ti­vo de lo que se pue­de hacer a nivel públi­co y pri­va­do, pero para el bene­fi­cio de todos.

Enton­ces comien­za la fae­na, una fae­na, eso sí, que fue un lan­za­mien­to al vacío; yo en mi vida había teni­do una expe­rien­cia de estas, pero fue un empren­di­mien­to muy lin­do por­que a tra­vés de él comen­za­mos a for­mar el gru­po que se lla­mó Cre­cer, y me recuer­do muy bien que está­ba­mos en una reunión Juan­Jo, Jor­ge Cas­ta­ñe­da, Álva­ro Veliz, Rober­to, Emi­lio en la sala de reunio­nes de la ofi­ci­na.

Yo les dije, “miren nues­tro gru­po tie­ne que tener un nom­bre, ¿cómo le pone­mos y de dón­de saca­mos el nom­bre?” “Ah, pon­gá­mos­le Cre­cer” por­que esta­mos cre­cien­do el barrio y de ahí nació el nom­bre.

Y el obje­ti­vo de la fun­da­ción siem­pre ha sido ser un ente que faci­li­te el desa­rro­llo del urba­nis­mo para unir a los ciu­da­da­nos de la socie­dad gua­te­mal­te­ca. Fue así que el pro­yec­to del par­queo se con­vir­tió en un pro­yec­to insig­nia de la Fun­da­ción.

En este barrio hay alma. Y creo que eso ha sido lo más satis­fac­to­rio del pro­yec­to del par­queo, por­que uni­mos a más o menos 21 empre­sa­rios a que pusie­ran un poqui­to de dine­ro cada uno y con eso se cons­tru­yó el par­queo sin que hubie­ra nada alre­de­dor.

Aho­ri­ta en Gua­te­ma­la esta­mos vivien­do un momen­to difí­cil, pero son esos momen­tos difí­ci­les, son estas tor­men­tas las que nos hacen reac­cio­nar y nos sacan de nues­tras zonas de con­fort. Creo que es el momen­to para que nos sen­te­mos en una mesa a pla­ti­car y a dia­lo­gar del futu­ro, ya no de mi nego­cio sino de mi país; creo que Gua­te­ma­la tie­ne un futu­ro enco­mia­ble, es un país eter­na­men­te bello.

Y lo que nece­si­ta­mos nada más es estar uni­dos y creér­nos­lo, de que lo pode­mos hacer. Muchas gra­cias.

Juan Carlos Ruiz

Juan Carlos Ruiz

Empre­sa­rio

Cofun­da­dor de Milk & Cookies y fun­da­dor de Ver­to App, apa­sio­na­do y fan de la zona. “Pri­mer inqui­lino ofi­cial del Tec, esta­mos ahí lite­ral­men­te des­de que lo esta­ban cons­tru­yen­do.”

Ocho años vien­do cómo cam­bia esta zona, como la visión de estas per­so­nas ha logra­do crear una ciu­dad que tie­ne ya vida pro­pia y ver cómo va nacien­do un nego­cio tras otro en la zona.”

Pregunta: En los últimos seis años Zona Cuatro ha habido un crecimiento en tecnología muy importante, ¿cómo has visto Juan Carlos el crecimiento de la comunidad tecnológica en Zona Cuatro? ¿Y qué ventajas te ha supuesto ser parte del hub de Tecnología del Tec?

Juan Car­los Ruiz Cofi­ño: Bueno, defi­ni­ti­va­men­te yo creo que un fac­tor impor­tan­te aho­ri­ta en la zona es la tec­no­lo­gía, habien­do ya dos edi­fi­cios del Tec y creo que más de 100 empre­sas de tec­no­lo­gía, es algo que ya está pasan­do, algo que ya no es un sue­ño sino que es una reali­dad, creo que un común deno­mi­na­dor que he vis­to aho­ri­ta en las res­pues­tas es la pala­bra sue­ño y la pala­bra región.

Esto es lo que creo que tuvo alguien cuan­do creó el Tec, Juan Mini espe­cí­fi­ca­men­te. Noso­tros creí­mos en esa visión, en ese pro­yec­to, cree­mos que sí pue­de lle­gar a ser una reali­dad. Yo per­so­nal­men­te soy fiel cre­yen­te que la tec­no­lo­gía pue­de lle­gar a cam­biar Gua­te­ma­la, creo que tene­mos la capa­ci­dad de crear la eco­no­mía naran­ja, tie­ne la capa­ci­dad de crear más empleos que cual­quier otra indus­tria.

Y cam­biar vidas real­men­te. Noso­tros ya empe­za­mos a ver Star­tups de gen­te que vie­ne beca­da, que vie­ne a apren­der a pro­gra­mar y que hoy por hoy ya está ganan­do diez veces el suel­do míni­mo, le cam­bia la vida a las per­so­nas real­men­te y eso que es bueno para esas per­so­nas, es bueno para el país.

En Cua­tro Gra­dos Nor­te se mira eso, se res­pi­ra, cuan­do uno sale a la calle hay Star­tups, hay empre­sas gigan­tes como Xoom. Que ya es par­te de Pay­Pal, que tie­ne más de 150 per­so­nas tra­ba­jan­do ahí. Y ya se empie­za a ver que eso sí impac­ta. A mí me gus­ta creer que somos par­te de ese sue­ño que empe­zó algu­na vez y que hoy por hoy ya es una reali­dad y que vamos a cam­biar­lo a mucho más. Fun­da­ción “Valen­ti­na” que está hacien­do un gran tra­ba­jo para crear más pro­gra­ma­do­res que es una esca­sez mun­dial.

Y aquí en Gua­te­ma­la tene­mos talen­to pode­mos aco­me­ter eso; así que yo sí creo que la indus­tria tec­no­ló­gi­ca jue­ga un rol impor­tan­te en la zona, creo que va para más y oja­lá que sea­mos par­te de esto bas­tan­te más empre­sas.

 

Manuel Pineda

Manuel Pineda

Arqui­tec­to

Arqui­tec­to, socio fun­da­dor de la ofi­ci­na de arqui­tec­tu­ra Shoarq. Actual­men­te par­ti­ci­pa acti­va­men­te en la zona desa­rro­llan­do dos pro­yec­tos inmo­bi­lia­rios, Expo Uno y Quo. A nivel per­so­nal des­de hace ya unos años que ha rea­li­za­do algu­nas inver­sio­nes de carác­ter de res­tau­ra­ción.

Está sien­do muy pla­cen­te­ro el ver como real­men­te la con­vo­ca­to­ria del inte­rés por esta zona va cre­cien­do año con año. Creo que es lo que nece­si­ta Gua­te­ma­la en gene­ral y espe­ra­mos poder seguir noso­tros apor­tan­do un grano cada vez mayor.”

Pregunta: ¿Existe un idioma arquitectónico característico de Cuatro Grados como un hilo conductor en los edificios construidos hasta el momento? ¿Qué tan importantes miras que son los concursos arquitectónicos realizados en el área? ¿Qué proyectos nuevos vienen?

Manuel Pine­da: Sobre si hay un esti­lo arqui­tec­tó­ni­co defi­ni­do en el área, creo que no, y espe­ro que no lo haya, tener esa con­vic­ción en nues­tra ofi­ci­na, pue­do decir que ha sido como una visión, el cam­biar un poco el sky­li­ne y rom­per con esos para­dig­mas de que las cosas se parez­can.

Sin embar­go, creo que lo que sí es intere­san­te, más que un esti­lo es como los pro­yec­tos de Zona 4 empie­zan a dia­lo­gar entre sí, nos vamos dan­do cuen­ta que los muros y el alam­bre espi­ga­do empie­zan a des­apa­re­cer, y creo que eso es muy impor­tan­te. Cuan­do regre­sé, des­pués de estar nue­ve años, fue­ra de Gua­te­ma­la, por aza­res del des­tino tuve una gale­ría de arte.

Invi­ta­mos a un artis­ta de Nue­va York y él venía a plan­tear una expo­si­ción, y todo lo tenía muy cla­ro y a los dos días de estar acá deci­dió cam­biar por com­ple­to y pidió unos días más, para pre­pa­rar una nue­va expo­si­ción, nos pare­ció extra­ño.  Él esta­ba sor­pren­di­do por­que Gua­te­ma­la le pare­cía la cár­cel más gran­de que había vis­to en su vida. Nun­ca había vis­to tan­ta poli­cía, nun­ca había vis­to tan­ta reja, tan­to muro…

Y él que­ría expre­sar esa sor­pre­sa y cuan­do me lo plan­teó fue muy duro ver esa par­te de nues­tra ciu­dad. Fue una visión empe­zar a rom­per esos para­dig­mas. Creo que lo impor­tan­te hoy por hoy es que los pro­yec­tos hablen, hemos logra­do, entre arqui­tec­tos rom­per barre­ras, inter­cam­biar infor­ma­ción. Que desa­rro­lla­do­res dejen el rece­lo a un lado y estén dis­pues­tos a apor­tar a la ciu­dad.

Refe­ren­te a los con­cur­sos, impor­tan­tí­si­mo, creo que a los arqui­tec­tos que esta­mos empe­zan­do a tra­ba­jar en Gua­te­ma­la nos han dado la opor­tu­ni­dad de par­ti­ci­par en pro­yec­tos a dife­ren­cia de otras épo­cas don­de la arqui­tec­tu­ra a dedo fun­cio­nó en Gua­te­ma­la por muchos años.

¿Qué pro­yec­tos vie­nen? Yo pue­do hablar­les de los que está desa­rro­llan­do Shoarq, que son 2 pro­yec­tos, ambos fren­te al Ban­co Indus­trial, uno de ofi­ci­nas, y el que está al lado, que es don­de se encuen­tra el par­queo públi­co actual­men­te, que es un edi­fi­cio de uso mix­to con ofi­ci­nas, apar­ta­men­tos y comer­cio.

¿Cuál ha sido la inten­ción des­de un ini­cio de estos pro­yec­tos? Algo que se ha men­cio­na­do aquí y que todos apre­cia­mos que es el tema del espa­cio públi­co. Tene­mos como arqui­tec­tos la res­pon­sa­bi­li­dad de encon­trar las estra­te­gias urba­nas para crear­lo noso­tros, esta­mos cla­ros de que no es espa­cio públi­co per­di­do; segu­ra­men­te el tér­mino sería espa­cio pri­va­do de uso públi­co.

Espe­ra­mos que otros barrios empie­cen a copiar­nos, a tener esta visión, que hay comu­ni­dad, y ese resul­ta­do de ciu­dad que está tenien­do 4 Gra­dos Nor­te sea capaz de con­ta­giar a los demás.

Juan José Estrada

Juan José Estrada

Fotó­gra­fo y Empre­sa­rio

Hijo de empre­sa­rios, jun­to a su fami­lia, ha esta­do pre­sen­te por más de 40 años en Zona 4. Ha dise­ña­do y par­ti­ci­pa­do de diver­sos pro­yec­tos y empren­di­mien­tos exi­to­sos como Foto­te­ca, los Fes­ti­va­les de Gua­teP­ho­to, el Café Des­pier­to y “muchas otras locu­ras”.

El lugar don­de esta­mos hoy aquí sen­ta­dos fue el lugar don­de mi abue­lo  empe­zó su nego­cio y hoy se trans­for­mó en una incu­ba­do­ra de pro­yec­tos de tec­no­lo­gía muy impor­tan­tes como Kin­go, Hybri­co, Pro­yec­to Valen­ti­na y otras empre­sas. Hon­ra­do de seguir apor­tan­do al barrio más van­guar­dis­ta del país.”

Pregunta: Fototeca y OEG han sido pioneros en la transformación de la nueva etapa de 4 grados. Siempre con un espíritu progresista y de vanguardia, han trabajado con la comunidad para transformarse de adentro hacia afuera. La nueva propuesta es KINGO Energy.   ¿Como ves el futuro de la innovación y la tecnología en el barrio?  ¿Qué pasos claves crees que debemos de tomar para prepararnos para ese futuro como comunidad?

Juan José Estra­da: El espa­cio de tec­no­lo­gía es uno de los vehícu­los que pue­de apor­tar muchí­si­mo a la trans­for­ma­ción del barrio, del país y de todas las per­so­nas. Para los que no lo cono­cen Kin­go, es un pro­yec­to que está alber­ga­do aquí en el edi­fi­cio y lo fun­dó Juan Fer­mín Rodrí­guez hace unos años.

Lo que pro­po­ne es eli­mi­nar el uso de las can­de­las en el país. Hay cien­tos de miles de per­so­nas en el país que toda­vía usan can­de­la todas las noches y que no tie­nen luz, y a par­tir de esta pro­ble­má­ti­ca social se tomó la deci­sión de abrir una empre­sa para resol­ver un pro­ble­ma social y ¿por qué men­ciono esto? por­que creo que es par­te de las van­guar­dias de nues­tra gene­ra­ción.

Tra­tar de sol­ven­tar pro­ble­mas que el Gobierno no ha podi­do duran­te años con una com­pa­ñía de una for­ma sos­te­ni­ble. Tam­bién se está expan­dien­do hacia Colom­bia y Sudá­fri­ca, aquí don­de están uste­des está el labo­ra­to­rio de desa­rro­llo de dise­ño de Kin­go, acá se dise­ña toda la tec­no­lo­gía, se intro­du­ce en Chi­na y se lle­va a todas las per­so­nas en el cam­po y esto se está hacien­do tam­bién en otros ámbi­tos. Pero para esto, diga­mos que evi­den­te­men­te se nece­si­tan las ideas, a los empren­de­do­res.

Pero se nece­si­ta tam­bién mucho capi­tal detrás y para traer eso el barrio ha sido increí­ble, con Juan Fer­mín el fun­da­dor, nos dedi­ca­mos mucho tiem­po a pedir fon­dos, por­que lle­var­le ener­gía a la gen­te es caro, y es increí­ble traer a gen­te de alto desa­rro­llo de afue­ra, a inver­sio­nis­tas, a tec­nó­lo­gos y demás y traer­los al barrio y dicen ¡guao!, o sea que aquí algo está pasan­do.

Como decían en el Tec hay más de 100 com­pa­ñías. Algo que se tie­ne que con­ti­nuar desa­rro­llan­do des­de el aspec­to de tec­no­lo­gía es la inver­sión, por­que hay muchos empren­de­do­res, pero hace fal­ta capi­ta­les y gen­te local que empie­ce a inver­tir en estos pro­yec­tos y los apo­ye a desa­rro­llar­se, obvia­men­te el área de cul­tu­ra, el Fes­ti­val de Gua­tep­ho­to, todo lo que han escu­cha­do de Javi, La Erre, Andrés (Astu­rias), toda la gen­te del barrio, ayu­da a hacer visi­ble el barrio, a traer gen­te que nun­ca había veni­do, apor­ta a él, pero eso debe ir de la mano de un desa­rro­llo eco­nó­mi­co para que sea un desa­rro­llo mul­ti­dis­ci­pli­na­rio.

 

Thomas Bland

Thomas Bland

Arqui­tec­to

Se ha desa­rro­lla­do en el ámbi­to de la arqui­tec­tu­ra y el urba­nis­mo. Cofun­da­dor de Oli­ve­ro & Bland Stu­dio. Jun­to a sus socios ha par­ti­ci­pa­do desa­rro­llan­do pro­yec­tos de vivien­da, como 4–14, 4–36, 4-Vene­zia en 4 gra­dos Nor­te.  Tam­bién en otros pro­yec­tos para el barrio, como comer­cia­les y Pro­yec­to Xoom.

Y lle­va­mos aquí, les hablo en plu­ral por­que hemos sido un equi­po, Juan Oli­ve­ro, Chris­tian Smith, Ricar­do Obiols que con mucha satis­fac­ción hemos vis­to como se ha desa­rro­lla­do el área, es haber teni­do un sue­ño y ver­lo hacer­se reali­dad.”

Pregunta: El tema de vivienda es clave para fortalecer y clarificar un plan, ¿fue difícil introducir en el mercado inmobiliario los primeros edificios de 4–36 y 4–14? ¿Nos puedes contar algunas historias memorables del arranque de los edificios?

Tho­mas Bland: Mucha gen­te nos com­par­tía que la idea de traer apar­ta­men­tos o vivien­das a 4 Gra­dos, un área que para la per­cep­ción de todo el mun­do, enton­ces esta­ba muer­to. Cuan­do uno decía, “voy a ven­der un apar­ta­men­to en pla­nos” o a ver cómo se tenía que ven­der el pro­yec­to; la gen­te no enten­día por qué en 4 Gra­dos Nor­te.

Sin embar­go, noso­tros -quie­nes está­ba­mos dise­ñan­do y desa­rro­llan­do el pro­yec­to- vimos varias razo­nes de por qué sí se podía dar. Uno, los com­po­nen­tes urba­nos que tie­ne la zona, exis­tían una calle pea­to­nal, había una esta­ción de trans­me­tro cer­ca, lo cén­tri­co que tie­ne la zona, los acce­sos. Lo mejor de cual­quier otra zona lo tenía la Zona 4.

Otra razón que vimos fue que lue­go del pri­mer boom que tuvo 4 Gra­dos Nor­te, que se apa­gó un poco, por­que al final se salió de la mano el tema de los bares, se notó que duran­te la noche había vida y duran­te el día, no. Enton­ces, el tema aquí era hacer­lo sos­te­ni­ble, hacer que la zona estu­vie­ra viva duran­te el día y la noche.

Y creo que lo que nos empu­jó a hacer­lo fue­ron los logros ori­gi­na­les de 4 Gra­dos Nor­te, don­de había esta­do Ches­ley (Smith) y Chris­tian (Smith). Todos los loca­les se habían ido y sin embar­go en los Loft seguía vivien­do gen­te, y la gen­te que vivía en esos Loft, seguían vivien­do muy con­ten­tos en la zona, obvia­men­te anhe­la­ban tener luga­res a don­de cami­nar por­que tenían la calle pea­to­nal, sin embar­go, todo esta­ba cerra­do y de algu­na mane­ra eso nos empu­jó a hacer­lo.

Con 4–14 tuve la expe­rien­cia de hacer algo– pues, un dicho en inglés que se dice, “Put your money whe­re your mouth is”. ¿Cómo voy a con­ven­cer yo a alguien de com­prar un apar­ta­men­to o hacer una inver­sión, si yo no estoy dis­pues­to a hacer­lo? Enton­ces, me dije, “Bueno, me voy a ani­mar”. Y de algu­na mane­ra fue dise­ñar los espa­cios o el edi­fi­cio y los apar­ta­men­tos, algo en lo que yo creía.

A final de cuen­tas, tenía que ser un espa­cio que cum­plie­ra dos fun­cio­nes, ser acce­si­ble a mucha gen­te por su pre­cio de ven­ta o ren­ta y si alguien que no fue­ra a vivir, que fue­ra como un pro­duc­to finan­cie­ro. O sea, ren­ta­ble, atrac­ti­vo para que la gen­te dije­ra, “Okay, voy a meter dine­ro en los apar­ta­men­tos”.

Y nos tira­mos al agua con la idea y se ven­dió. Me recuer­do que los apar­ta­men­tos se empe­za­ron ren­tan­do pro­me­dio $300 por apar­ta­men­to y fue cre­cien­do la deman­da. Esos mis­mos apar­ta­men­tos hoy se ren­tan en alre­de­dor de $600, hay una gran deman­da por vivir en el sec­tor. Cuan­do sur­gió 4–36 fue con el mis­mo con­cep­to solo que ese pro­yec­to ya fue sobre la calle pea­to­nal, mucho más atrac­ti­vo por su ubi­ca­ción, loca­les comer­cia­les y ofi­ci­nas que, tam­bién veía­mos eran un com­po­nen­te muy impor­tan­te para ser sos­te­ni­ble el cre­ci­mien­to de la zona, pues le dan vida al espa­cio duran­te el día y la vivien­da le da vida en la noche y los fines de sema­na.

Fabia Cherchi

Fabia Cherchi

Empren­de­do­ra

Des­de 2014 ha par­ti­ci­pa­do en mer­ca­di­tos de artícu­los no tra­di­cio­na­les. Hace un año que empe­zó con 18 empren­di­mien­tos y fun­dó la tien­da Sien­to 8 Eco­lo­gía Local que hoy alber­ga a 45 pro­vee­do­res.

En estos momen­tos es nues­tro aniver­sa­rio y ha sido un cre­ci­mien­to muy lin­do por­que en este año todos hemos podi­do ver como se ha man­te­ni­do la filo­so­fía y cul­tu­ra de lo que se qui­so hacer des­de un ini­cio en 4 Gra­dos Nor­te.”

Pregunta: Hablar de sostenibilidad y productos hechos artesanalmente ha cobrado un auge en el mundo, y Guatemala no es la excepción. Siento 8 Ecología Local trae al barrio un emprendimiento en esa línea. ¿Cómo los ha recibido la comunidad? ¿Crees que es un lugar para seguir con esos emprendimientos?

Fabia Cher­chi: Bueno, les voy a con­tar por qué es que hay un Sien­to 8. Yo estoy en los mer­ca­di­tos y muchos me han vis­to por ahí des­de hace muchos años y el incon­ve­nien­te que tenía­mos cuan­do empe­cé en el Far­mer Mar­ket de Saúl es que se rea­li­za­ba los últi­mos domin­gos de cada mes. Enton­ces, los clien­tes nos bus­ca­ban y si el clien­te encuen­tra un pro­duc­to que real­men­te fun­cio­na, se afe­rra a él y es fiel.

El con­su­mi­dor nos encon­tra­ba una vez al mes, des­pués salie­ron dos veces al mes; el segun­do fin de sema­na y el últi­mo del mes. Yo creo que, si a un clien­te se le aca­ba­ba la cre­ma un lunes y de ahí tie­ne que espe­rar todo el mes para vol­ver­me a com­prar el pro­duc­to, enton­ces se deses­pe­ra­ban y obvia­men­te, le com­pra­ban a la com­pe­ten­cia.

Así que empe­cé a bus­car loca­les y dije, “Bueno, sería bueno que entre varios pudié­ra­mos cos­tear el local por­que sería muy ambi­cio­so lle­nar un local de 50 metros cua­dra­dos con unas cre­mas y locio­nes.” Enton­ces empe­cé a bus­car pro­duc­tos afi­nes y yo decía “sería genial repli­car el tema de los Far­mer Mar­kets y tener­lo en un lugar acce­si­ble.”

Empe­cé a bus­car loca­les en la zona 1, no era fun­cio­nal; Fue a tra­vés del Inge­nie­ro Mini, quien era mi clien­te en los mer­ca­di­tos de pul­gas, quien me pro­me­tió, “Le voy a con­se­guir un local en el nue­vo edi­fi­cio que voy a tener en el sec­tor”.

Me lla­ma­ron a los meses, y me dice Anai­té (Pache­co), “Fabia, el inge­nie­ro Mini me dio su con­tac­to y tene­mos un local. No es en el Tec 2 si no en el Tec 1, ¿lo quie­res?”, y yo, “Por Dios San­to, cla­ro que sí”.

Había una empre­sa pudien­te que esta­ba dis­pues­ta a pagar varios meses ade­lan­ta­dos y yo lle­gué con mis ideas locas. No tenía nin­gún pro­vee­dor más que yo, dis­pues­to a meter­se en este pro­yec­to y le gané a esa empre­sa pudien­te. Des­pués de dar mis aho­rros y me dije, “Esto va a fun­cio­nar”.

Abri­mos el pri­me­ro de sep­tiem­bre del 2016 y se ini­cia­ron todas las reunio­nes por­que no tenía nada tan­gi­ble, enci­ma la tien­da que uste­des cono­cen hoy esta­ba ocu­pa­da, todo lo tenía en los pla­nos. Se abrió con 18 empren­di­mien­tos y la res­pues­ta de los clien­tes, agra­de­cie­ron cómo fun­cio­na­ba, pues Zona 4 era un lugar super acce­si­ble a cual­quier hora. Fue increí­ble, el pri­mer día nos fue super bien, así que hemos ido cre­cien­do poco a poco, aho­ra somos ya 45.

Hay muchí­si­ma deman­da, lo más difí­cil creo yo, ha sido seguir mis pro­pias reglas. Se prohí­be el plás­ti­co en la tien­da, en el empa­que. Y hay pro­duc­tos increí­ble­men­te bue­nos, que pla­ti­ca­mos jus­ta­men­te hace un rato, pero no cum­plen con estos requi­si­tos. Enton­ces, las­ti­mo­sa­men­te, no han logra­do entrar, pero por la mis­ma exi­gen­cia ha habi­do pro­duc­tos que hace cua­tro meses no cum­plían con esto y aho­ra ya cum­plen.

Lo bueno es que tam­bién, se ha podi­do tra­du­cir no sola­men­te en las exi­gen­cias de la tien­da, sino que hoy por hoy, por ejem­plo, Guau Box, que muchos de uste­des cono­cen, ellos ela­bo­ran galle­ti­tas para perros. Me comen­tó alguien súper con­ten­to de que aho­ra va a tener sus pro­duc­tos a gra­nel. O sea, esto ya está trans­cen­dien­do y esto a mí me da muchí­si­mo gus­to.

 

Christa Krings

Christa Krings

Empren­de­do­ra

Cofun­da­do­ra jun­to a su her­ma­na Rena­te Krings de Wan­der­lust Wear, que se dedi­ca a hacer zapa­tos y acce­so­rios per­so­na­li­za­dos. Ini­cia­ron tra­ba­jan­do des­de el gara­je de su casa.

Nues­tra pri­me­ra casa fue en 4 Gra­dos Nor­te, estu­vi­mos en el Qüid que era un co-wor­king que nos dio como está diná­mi­ca de siem­pre tra­ba­jar en con­jun­to. Nos tocó irnos, pero aho­ra esta­mos de vuel­ta en otro espa­cio com­par­ti­do jun­to a Ima­gi­na­to­rio. Es un espa­cio que está en cons­tan­te rein­ven­ción y siem­pre son agra­da­bles las sor­pre­sas que uno se encuen­tra, es algo diver­so.”

Pregunta: Los nuevos emprendimientos atraen a un nuevo público y le aportan mucha energía al barrio. Nos puedes contar acerca de Wanderlust, ¿por qué decidiste zona 4 para crear?

Chris­ta Krings: A ver, ¿por qué los nue­vos empren­di­mien­tos esco­gen a Zona 4? Pues no sé si es al revés, si Zona 4 lo esco­ge a uno. Creo que todos hemos ter­mi­na­do en el barrio por aza­res her­mo­sos de veci­nos y por puer­tas y ven­ta­nas de opor­tu­ni­da­des que se abren.

Aquí creo que la mayo­ría de per­so­nas que lo levan­ta­ron des­pués de la cri­sis que tuvo, fue­ron esos peque­ños empren­di­mien­tos que encon­tra­ron un nicho, un lugar don­de no había nada pero que había todas las ganas de hacer algo. Enton­ces, este movi­mien­to que posee esta sed por crear, por inven­tar y jun­tar­se y hacer cosas nue­vas, hace que el lugar sea como muy amis­to­so y lo reci­ba a uno con los bra­zos abier­tos.

Esta­mos muy con­ten­tos de haber vuel­to, aho­ra con un espa­cio un poco más gran­de, pues tam­bién trans­mi­ti­mos la mis­ma diná­mi­ca de rodear la tien­da, el espa­cio de empren­di­mien­tos que tie­nen la mis­ma visión que noso­tros de devol­ver algo. No pro­du­cir indus­trial­men­te, sino pro­duc­tos úni­cos, pro­duc­tos hechos a mano, edi­cio­nes limi­ta­das, y este tipo de empren­di­mien­to.

Enton­ces yo pien­so que para noso­tros al menos, fue un lugar ideal. No podía­mos haber ele­gi­do mejor lugar para ocu­par nues­tra pri­me­ra casa y no pudi­mos tomar una mejor elec­ción más que vol­ver. Invi­ta­mos a muchos empren­di­mien­tos a que aquí es el lugar de, no sólo de crea­ción, sino de co-crea­ción, se cono­cen a per­so­nas con intere­ses simi­la­res, con sue­ños simi­la­res, con metas simi­la­res y sólo le aho­rras ener­gía para seguir. Y eso es todo.

Emilio Méndez

Emilio Méndez

Empre­sa­rio

Ade­más de exi­to­so empre­sa­rio es tam­bién fun­da­dor del pro­yec­to 4 Gra­dos Nor­te con el que tie­ne “una rela­ción muy pro­fun­da, a raíz de 4 Gra­dos Nor­te cono­cí a mi espo­sa, y aho­ra ya ten­go 4 hijas tam­bién”.

Cua­tro Gra­dos Nor­te ha sido un ejem­plo de cómo un barrio pue­de trans­for­mar­se a par­tir de sue­ños. A par­tir de una visión com­par­ti­da, a par­tir de veci­nos y nue­vos veci­nos que se van suman­do y van hacien­do que este teji­do real­men­te sea lo diver­so, lo rico y lo natu­ral que es.”

Pregunta: 4 Grados Norte fueron las primeras calles peatonales en un distrito cultural con gastronomía y una dinámica social muy activa. Esta iniciativa tuvo mucho éxito cuando empezó, luego atravesó un invierno para resurgir con más fuerza que nunca. Cuéntanos cómo fue ese inicio en el 2002, ¿cómo surge la idea de 4 grados norte y como ves el desarrollo actual?

Emi­lio Mén­dez: La ver­dad es que yo creo que hay cosas que de algu­na mane­ra tie­nen tan­ta fuer­za que ya están des­ti­na­das a que suce­dan y creo que uno sólo con el hecho de estar des­pier­to reco­no­ce esa fuer­za. Eso es lo que pasó con 4 Gra­dos Nor­te. Yo esta­ba bus­can­do un espa­cio para hacer una fies­ta y que­ría hacer­lo en Zona 4, y no me pre­gun­ten por­que Zona 4, por­que no era mi barrio, real­men­te cono­cía muy poco la zona.

Más allá del IGA, creo que nun­ca había veni­do a cami­nar por acá. Pero sen­tía que debía hacer­la en Zona 4. Y enton­ces dije un día, “Voy a dejar mi carro y voy a cami­nar para encon­trar una casa intere­san­te o una bode­ga don­de pue­da hacer la fies­ta”. Des­de la dis­tan­cia divi­sé una casa de esqui­na que me pare­ció como que estu­vie­ra bom­bean­do.

Cru­cé enton­ces la calle y jus­ta­men­te, fue­ra de la casa, para­do en la puer­ta, esta­ba el guar­dián. Se intuía que era una casa muy boni­ta. Enton­ces le digo “Mire, ¿Sabe si aquí en el barrio hay algu­na casa pare­ci­da a ésta que quie­ran alqui­lar?” Y me dijo: “Pues ésta ya la están desocu­pan­do y la van a alqui­lar”.

Fue enton­ces que lla­mé al due­ño para decir­le que esta­ba intere­sa­do en alqui­lar­la, por supues­to que mi inte­rés no era alqui­lar­la. Me reuní con él, y cuan­do entré a la casa sen­tí esa sen­sa­ción muy fuer­te de que uno ya ha esta­do en el lugar.

Fue como inevi­ta­ble­men­te me sur­gió la idea de hacer un dis­tri­to cul­tu­ral, o sea cuan­do uno empie­za a ver que enfren­te hay un par­queo que está cerra­do y a la par hay una bode­ga que pare­ce desocu­pa­da, lue­go hay otra bode­ga que es un taller mecá­ni­co y eso era toda la cua­dra, y lue­go en la siguien­te cua­dra esta­ba la casa de Transex­press, con la facha­da de una casa de muchos años.

Tam­bién el hecho de haber vivi­do fue­ra de Gua­te­ma­la y haber teni­do la opor­tu­ni­dad de entrar en ciu­da­des don­de la calle es el pul­món, o don­de la calle es el pun­to de reunión de la gen­te. Me hizo enamo­rar­me de la calle. Al regre­sar a Gua­te­ma­la y tener que usar el carro para ir a todos lados y no tener ban­que­tas y no tener cafés con terra­zas, fue algo que de ver­dad me hizo mucha fal­ta.

Yo creo que uno bási­ca­men­te pue­de asu­mir 2 pos­tu­ras: ser proac­ti­vo o ser reac­ti­vo. Uno es cau­sa o es efec­to. Y era evi­den­te que ese era un momen­to para ser cau­sa y poder enton­ces enten­der cuá­les iban a ser los siguien­tes pasos para poder con­ver­tir esas calles en calles pea­to­na­les.

 

Creo que esta­mos vivien­do una eta­pa en el país en la que es evi­den­te que eso nos ha lle­va­do a muchos malos luga­res, por que­rer hacer pla­ta rápi­do, sin valo­res, sin moral, sin aspi­ra­cio­nes más altas, huma­nas. A nivel per­so­nal, bus­co siem­pre que los empren­di­mien­tos en los que estoy invo­lu­cra­do se ali­neen a mi visión per­so­nal, que den luz a las demás per­so­nas.

Juan José Estra­da

Empre­sa­rio, Kin­go Energy

Pregunta: ¿Cuáles son las diferencias esenciales que han sufrido las diferentes etapas o épocas del cantón desde que se inició la peatonal, cuando construimos la Plaza de la República? ¿y ahora? ¿y cuál es esa línea conductora que ha seguido y qué es lo que ha llevado hasta el momento a que sea el alma de la zona?

Saúl Mén­dez: Pues bási­ca­men­te creo que por ahí te diría que son las dos eta­pas, el antes y el des­pués de 4 Gra­dos. El haber empe­za­do sin este recur­so y haber rena­ci­do con ese recur­so. Por supues­to que la Pla­za se 11 de mar­zo que la vivi­mos tan­to, y fue­ron tan­tos tro­pie­zos.

Pero al final el enten­der que el sue­ño era aquél y adon­de que­ría lle­gar, creo que fue lo que nos lle­vó a cul­mi­nar­lo. Fíja­te que no está cul­mi­nan­do, como decía Tommy, eso ape­nas empie­za.

Y oja­lá que los desa­rro­lla­do­res que este­mos aquí logre­mos real­men­te man­te­ner tam­bién esa esen­cia del barrio, y nos ale­je­mos lo más posi­ble de la gen­tri­fi­ca­ción del barrio, que tra­te­mos de que no pier­da su esen­cia, el alma. En Gua­te­ma­la hay un défi­cit habi­ta­cio­nal enor­me, por lo que es impor­tan­te dia­lo­gar y tra­ba­jar para que el barrio se man­ten­ga con ese espí­ri­tu tan rico que ha teni­do.

Pregunta: Tengo una pregunta para Juan José Estrada, ¿Cuándo haces un negocio cuál es tu mayor propósito o qué es lo que buscas, o sea, lo principal que trae este negocio?

Juan José Estra­da Tole­do: Me encan­ta tu pre­gun­ta. Creo que, evi­den­te­men­te cual­quier per­so­na que se pon­ga a hacer un nego­cio, al hacer­lo, su inten­ción obvia es que se sos­ten­ga y gene­re un valor eco­nó­mi­co en el tiem­po, pero creo que esta­mos vivien­do una era en la que hay cosas más impor­tan­tes que esa, y creo que hay toda una gene­ra­ción, que tie­ne intere­ses más gran­des que sólo hacer dine­ro por hacer dine­ro.

Creo que esta­mos vivien­do una eta­pa en el país en la que es evi­den­te que eso nos ha lle­va­do a muchos malos luga­res, por que­rer hacer pla­ta rápi­do, sin valo­res, sin moral, sin aspi­ra­cio­nes más altas, huma­nas. A nivel per­so­nal, bus­co siem­pre que los empren­di­mien­tos en los que estoy invo­lu­cra­do se ali­neen a mi visión per­so­nal, que den luz a las demás per­so­nas.

Lo viví en La Foto­te­ca, en el aspec­to de la foto­gra­fía, aho­ra lo estoy vivien­do en Kin­go. Creo que enten­der que sólo somos un canal, esta­mos ampli­fi­can­do el bien hacia otro, que cuan­do es sos­te­ni­ble y la gen­te sien­te que como todos los pro­yec­tos que están aquí, tie­nen una inten­ción genui­na, tie­ne un cora­zón meti­do en ello. Es eso lo que creo que man­tie­ne a los nego­cios.

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